Las especias

Las especias según su historia

Las Especias, son importantes en la historia, tanto por sus propiedades curativas como por su importancia culinaria.
 3500 años antes de C., los antiguos egipcios usaban especias para condimentar sus alimentos. Los 100.000 obreros que, alrededor de 2600-2100 a. C., trabajaban en la construcción de las pirámides recibían cebollas y ajos como alimento para fortalecerse.
 La fe en el retorno del espíritu al cuerpo impulsaba a los antiguos egipcios a hacer todo lo posible por mantener intacto el cuerpo del muerto. Para ello, entre otras cosas, se limpiaba la cavidad abdominal y luego se enjuagaba con especias como comino, anís, mejorana, nuez moscada y canela. También musulmanes y asiáticos lo usaban como cosméticos, en sus lociones, para conservar alimentos y por sus poderes mágicos que quien sabe si no eran los poderes  afrodisiacos que se le atribuyen.
El nombre de especies llega a partir del siglo IV de mano de un filosofo  y es en el siglo XII quando en Fancia toman el nombre de espice. la  pimienta, la vainilla, el jengibre, el clavo, la nuez moscada y el azafrán son las primeras especies que en la edad media entran en las cocinas de las clases altas.
Los fenicios, grandes marinos y comerciantes, progresaron gracias al lucrativo negocio de las especias, abasteciendo toda la zona del mediterráneo entre los años 1200 y 800 antes de C. Llegaron a ser tan importantes que se las denominaba “mercancías fenicias”. Estos hábiles intermediarios sabían cómo ofrecer sus servicios tanto a reyes como a faraones para ampliar así sus lugares de aprovisionamiento y probablemente abrirse camino hacia la India.
Cuando el centro de poder se trasladó desde Egipto a Babilonia y Asiria, los árabes cogieron y mantuvieron el control por más de 5000 años.
A menudo los mercaderes chinos se dirigían hacia la isla de las especias en Indonesia y desde allí llevaban sus cargamentos a las costas de India y Sri Lanka, donde los árabes las compraban. Estos ocultaron tanto sus fuentes de suministro como las rutas terrestres que seguían las especias. El trasporte de oriente a occidente fue primero en burro, sucediéndole a este  el dromedario.
 Los árabes vendían La canela y la nuez moscada envuelta en cuentos fantásticos que contaban a los antiguos griegos y romanos para hacerles creer la escasez y complejidad de recoger estas especias y aceptar así el alto precio que pedían por ellas.
Fueron muchos los que se enriquecieron con el tráfico de las especias. La enorme riqueza del rey Salomón se debía al tráfico de los mercaderes de especias y a los regalos en forma de especias que se acumulaban en sus tesoros.
El tráfico fue aumentando durante la Edad Media en el Mediterráneo oriental y en Europa.
También Mahoma, el profeta y fundador de la fe musulmana, se casó con la rica viuda de un comerciante de especias. El misionero en la difusión de la fe por todo Oriente estuvo unido con el tráfico de especias.
 Mientras la Europa Occidental permanecía dormida, el comercio de especias se expandía en oriente.
Las cruzadas religiosas a partir del año 1000 y durante tres siglos, revalorizaron las especias y los cristianos intentaban arrebatar a los musulmanes el control del pecaminoso tráfico.
Las especias primero, llegaban a los países del Mediterráneo, gracias a los mercaderes: genoveses, catalanes, venecianos…Estos debían de pagar impuesto por atravesar los territorios musulmanes y turcos, lo cual encarecía mucho el precio de éstas y les obligó a buscar rutas alternativas para su transporte. Los que consiguieron abrir nuevas rutas con Oriente la llamaron la Ruta de las Especias.  Este comercio fue muy intenso y apasionante para la civilización occidental. Por ellas,  se provocaron guerras, se enriquecieron familias, condicionaron parte de la política y alegraron las mesas de los europeos.
Las especias eran un símbolo de nivel social. Los conocidos excesos del consumo de comida de la Roma antigua eran evidentes en la diversidad de condimentos que se utilizaban en las comidas de los ricos, aunque, en realidad, las cantidades que se utilizaban de especias eran normales. La pimienta, la especia romana por antonomasia, estaba tan omnipresente en las mesas romanas como el garum (salsa a base de pescado)
Marco Polo es un nombre digno de ser citado cuando se habla de las especias. Era hijo de un mercader de joyas que nació en 1256. En su familia el extremo oriente era muy apreciado. Esto se deduce de los muchos viajes que hizo Marco Polo durante un período de 24 años por China, India y Asia. Fue hecho prisionero durante una batalla naval. En la prisión escribió el libro “Las aventuras de Marco Polo”, en el que expone de manera poética sus experiencias y descubrimientos. Este libro ha animado a muchos a explorar el mundo de las especias, por una parte, debido a los muchos indicios de lugares donde podían encontrarse y, por otra, porque destruyó muchas de las leyendas fantásticas de los árabes.
Vasco da Gama, el navegante portugués, fue el primero en descubrir una ruta por mar a India rodeando el Cabo de Buena Esperanza en 1488.
No fue bien recibido, pero cargó su barco de nuez moscada, clavos, canela, jengibre y pimienta.
Lo más importante llevaba una carta de los gobernantes indios de Calicut aceptando un acuerdo comercial. Así es que, Portugal era quien dominaba la venta  y Lisboa pasó a ser la capital de las especias.
Pero antes, Cristobal Colón dio un nuevo giro a la idea de navegar hacia el este: se dispuso hacia el oeste.
En 1942 pensó que había llegado al Japón, cuando en realidad estaba en San Salvador, había descubierto el nuevo mundo y fue el primer occidental que probó el picante chile.
Durante su segundo viaje Colón para instaurar el poder español en el nuevo mundo confiando encontrar oro y especias orientales; pero en cambio descubrió la pimienta de Jamaica y la Vainilla.
Los portugueses cometieron un error fundamental al contratar a los holandeses como mercaderes en Europa, pidiéndoles navegar a la islas de especias para recoger clavo, nuez moscada y canela, pero después de un siglo de completo dominio, los portugueses fueron derrocados por los holandeses quienes después tuvieron una cruenta guerra con Inglaterra que duró 20 años y terminó cuando Gran Bretaña se apoderó de la India y de Ceilán, y los holandeses con java y Sumatra.
A finales del siglo XVIII entró otra nación en el teatro de las especias, los Estados Unidos de América.
Los clipers de Nueva Inglaterra tuvieron éxito en la localización de granos de pimienta, y como eran de aficionados al trueque, los patronos de los clípers regresaron a Salem, Massachusetts con las bodegas llenas de pimienta de Sumatra. Salem se convirtió en el centro del comercio de la pimienta y, con unos beneficios potenciales de un 700 por ciento, los propietarios de los barcos se convirtieron en los primeros millonarios. Estos viajes eran muy complicados, la ida y vuelta duraba tres años, la posibilidad de ser asesinado por los piratas o los nativos era muy alta, y las tormentas en alta mar eran muy amenazadoras.
Resulta difícil imaginar que un puñado de cardamomos equivalía al salario anual de un pobre, que se vendían esclavos por un puñado de pimienta. A los estibadores de Londres les registraban los bolsillos para disuadirlos de robar un sólo grano de pimienta.
Actualmente India es el principal productor de especias, seguida por Indonesia, Brasil, Madagascar y Malasia.
Los principales centros comerciales de especias en la actualidad son Rótterdam, Hamburgo, Singapur y Bombay. Aunque el comercio mismo se efectúa casi sólo por correo electrónico, fax y teléfono, para la efectiva entrega de las especias no han cambiado mucho las cosas en el transcurso del tiempo. Siguen embalándose en grandes balas de yute y transportándose por barco a los lugares de destino.

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